Un mismo despertar y otro y otro, así día tras día. Te levantas, tomas el mismo escaso desayuno que la mañana anterior, te vistes y te peinas; llevas a cabo el mismo ritual desde hace años sin ni siquiera preguntarte si sirve de algo, porque ¿Qué pasaría si una mañana decido romper las reglas?, cambiar ese pobre baso de leche por unas horas más de sueño y luego no se, quizá perderme en algún lugar... ¿Alguien me echaría en falta? ¿Notarían mi ausencia? Piénsalo, haz una pequeña reflexión sobre cuantas de las personas que ves a lo largo del día se fijan realmente en ti. La respuesta en pocas, muy pocas. A la gente no le preocupa lo que le ocurre a los demás, la gente es egoísta, egocéntrica y desconsiderada. Ya es tradición ver en los telediarios de la hora de la comida noticias de niños que mueren de hambre, familias asesinadas por absurdas guerras que no tienen principio ni fin definido, jóvenes adolescentes que ni si quiera llegarán a los 20, la vida de los cuales acaba en algún callejón a manos de otro de los suyos por la disputa de unos cuántos gramos de coca; y ¿alguien llora por estas balas malgastadas, por aquellos a los que el azar les a jugado una mala pasada? Pero claro, si el que sale en el telediario es tu hijo, tu madre o tu hermano, la cosa cambia; es una barbarie que acribillen a iros al vecino de enfrente, pero si las víctimas viven en África o Brasil a unos miles de kilómetros de tu casa, no importa, no se les da mayor importancia que la de hacer un comentario del tipo: "cambia de canal, anda!" o "mira, unos cuantos menos".
Y así todo... hay una lista interminable de errores (nuestros) a los que no se les presta atención, ya que son automáticos y están asimilados por la humanidad.
Así que una mañana cambia, quítale las pilas al despertador, duerme, despiértate de buen humor y piérdete, que nadie te encuentre, aprovecha ese instante único y reflexiona, analiza tus errores e intenta enmendarlos, porque se van acumulando y llegará el momento en el que todos nuestros fallos crearán un muro imposible de derribar que nos tapará el horizonte y nos impedirá avanzar, como personas y como sociedad, pero puede que aún estemos a tiempo...
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